5 grupos de medicamentos comunes que pueden poner en riesgo tu corazón después de los 60

Imagina esta escena: te levantas por la mañana, preparas el desayuno y abres el botiquín. Ahí están la pastilla para el colesterol, la de la diabetes, algo para dormir y quizá un antigripal. Son medicamentos muy comunes, algunos de venta libre, que millones de personas toman a diario. Sin embargo, casi nadie explica que, usados de forma equivocada, algunos pueden alterar la presión, modificar el ritmo del corazón o hacerte perder minerales tan importantes como el potasio y el magnesio. Con el tiempo, eso puede sumar riesgo de arritmias, infarto, coágulos o accidente cerebrovascular (ACV).

Antes de seguir, una aclaración fundamental: este artículo no te pide que abandones ningún tratamiento. Lo que busca es que sepas qué preguntar y a qué señales prestar atención. Veamos cinco grupos de medicamentos que conviene conocer, y al final, qué suplementos pueden ayudar a proteger el corazón.

  1. Las estatinas: mala fama, buen historial
    Medicamentos como la atorvastatina, la rosuvastatina o la simvastatina bajan el colesterol «malo» y evitan que se formen o crezcan las placas que tapan las arterias. En internet circula de todo: que dañan los músculos, que provocan diabetes, que le quitan energía al corazón. La parte de verdad es que algunas personas sienten dolores, calambres o debilidad muscular, sobre todo con dosis altas, y que las estatinas pueden reducir la coenzima Q10, una sustancia que las células usan para producir energía.

Pero eso no significa que destruyan el músculo cardíaco. Cuando están bien indicadas, ocurre lo contrario: reducen el riesgo de que una arteria se obstruya y de que se produzca un infarto o un ACV. Tampoco todo el mundo necesita una; depende del nivel de colesterol, la edad y, sobre todo, del riesgo cardiovascular de cada persona. Si tienes molestias musculares, no la suspendas por tu cuenta: consulta, porque muchas veces basta con bajar la dosis o cambiar de estatina.